Marco conceptual

Hacia un enfoque holístico de la salud y la enfermedad

El factor emocional se halla siempre presente en la dinámica de un cáncer, en cualquiera de sus tipos.

La evidencia científica asocia el distrés y el shock emocional traumático a un debilitamiento del sistema inmune que favorece la aparición de un cáncer y afecta a su tratamiento. Las observaciones clínicas de la psicosomática afirman que lo psíquico inconsciente está siempre presente como un factor subyacente y, quizás, disparador de las dinámicas del cáncer.

Miedos, culpas, fracasos, conflictos, traumas, pérdidas de trabajo, de personas o de un ideal de vida, disgustos, soledad y aislamiento, repetición de un cáncer familiar, desvalorización o una depresión encubierta se encuentran frecuentemente asociados a estas dinámicas.

A diferencia de otras enfermedades, en el cáncer se instala la muerte como un atractor. Por eso su sanación se vive como un renacer.

A) Cáncer y medicina

Desde la medicina tradicional, el cáncer comienza en las células y alude a una deformación genética. El cuerpo forma células nuevas reemplazando a las viejas; cuando el proceso falla, las células se multiplican sin ser necesarias y pueden formar un tumor. Los tumores pueden ser benignos o malignos: los malignos invaden y se alimentan de las células normales del mismo tejido, y pueden desprenderse y propagarse (metástasis).

Hay más de 200 tipos de cáncer. La mayoría recibe su nombre según el lugar donde comienza (pulmón, mama) o el tipo de célula (sarcoma, carcinoma). La medicina cuenta hoy con herramientas científicas muy potentes, que pueden agruparse en dos grandes campos:

1. Tratamientos médicos avanzados y de precisión

2. Oncología integrativa (terapias complementarias)

Las herramientas integrativas son estrictamente complementarias: se usan junto a la terapia médica principal para que el paciente se sienta mejor, nunca en su reemplazo.

B) Cáncer y estrés

El factor emocional asociado al cáncer tiene dos vertientes:

Desde la evidencia científica

El distrés y los shocks emocionales traumáticos afectan el metabolismo; como consecuencia se desordena el sistema endocrino y se debilita el sistema inmune. Esa alteración puede disparar un cáncer o resultar insuficiente para frenar la proliferación celular. Potenciar el sistema inmune con una terapia focalizada y afrontativa de los factores estresantes resulta imprescindible. Hay estudios que demostraron que mujeres con cáncer de mama que sostuvieron una psicoterapia tuvieron el doble de sobrevida: potenciaron sus defensas inmunológicas.

Desde la psicosomática clínica

Más ligada a dinámicas inconscientes, sostiene que un cáncer se activa en presencia de desórdenes emocionales no metabolizados. Numerosos médicos y psicoterapeutas han encontrado que muchas personas con cáncer sufrieron un gran disgusto, un conflicto agravado en el tiempo, o una repetición genealógica de cánceres familiares (en tipo, fechas o edades). La sabiduría popular lo reconoce: «perdió a su hijo, no lo resistió, hizo un cáncer…».

A menudo, la pérdida de una persona querida o de una mascota, una desilusión, una separación, un trabajo, un ideal narcisista, la jubilación, un fracaso, una culpa insoportable o la pérdida de autoestima se asocian a un cáncer. Son dinámicas subyacentes que, desde lo terapéutico, no debemos descartar —sobre todo porque su tratamiento es no iatrogénico y acompaña en positivo todo tratamiento médico—.

Tres modalidades de incidencia del factor emocional

Para todas estas modalidades, la deconstrucción de los conflictos, desórdenes y traumas subyacentes es una herramienta de solución del factor emocional que acompaña a un tratamiento oncológico integral.

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